Una pena de muerte que da pena


Tu nombre es Édgar Tamayo. Naciste en 1968 en Miacatlán, Morelos, hijo de padre maestro de secundaria llamado Héctor y madre ama de casa de nombre Isabel, miembro de una familia grande, pues tienes cuatro hermanos. Se podría decir que vienes de una familia normal mexicana.

Tu sueño de entrar al Colegio Militar no lo pudiste cumplir. Hoy, 22 de enero de 2014, llevas ya 20 años encarcelado en una prisión en Estados Unidos. ¿Cómo fue que llegaste ahí? Vamos a recapitular un poco.

Llegaste a suelo norteamericano a tus 18 años, es decir, hace 28 años, viviendo un tiempo en California y posteriormente en Texas. Tuviste que irte a probar suerte en el vecino del norte debido a las pocas oportunidades de trabajo y de superación en tus propias tierras.

Te detienen el día 31 de enero de 1994 junto a tu amigo, Jesús Mendoza, después de haber salido a divertirte con tus amigos de fiesta, llevándote en la patrulla porque dicen que cometiste un robo. Y posteriormente, luego de que el policía que te lleva detenido hizo una escala, recibió tres disparos cuando iba de regreso a su vehículo.

El arma con la que dispararon al policía la encontraron en la parte trasera del auto pero ni siquiera con tus huellas o de tu amigo Jesús, y tras realizar la prueba de “Harrison” para ubicar residuos de explosivos el resultado fue negativo.

A pesar de ello, aceptaste haber matado al policía porque no te dejaron hablar con tu esposa, y como no sabías inglés ni recibiste la ayuda consular a la que tienes derecho, no pudiste entender y contestar las preguntas que se te hacían.

Además, tu defensa afirma que padeces una discapacidad mental después de un accidente que sufriste y aun así estudiaste Derecho en la prisión.

Tú dices que no te acuerdas de nada, y el grado de alcohol que llevabas en la sangre lo comprueba.

A pesar del rechazo por parte del gobierno de tu país, organismos internacionales e incluso la Organización de las Naciones Unidas a la condena que se te impone, el gobierno de las barras y las estrellas piensa proceder, y tu condena es la mismísima pena de muerte, privarte de la vida.

El día miércoles 22 de enero de 2014 se cumplió tu condena a pesar de que el Secretario de Estados Unidos, John Kerry, pidiera que se postergara para revisar tu expediente, el gobierno te aplicó la pena de muerte, te quitó vida.

Este es, en resumen, el caso sufrido por el mexicano Édgar Tamayo hace más de un año en Texas, un mexicano víctima de una violación a los derechos humanos que le costó la vida.

Dentro de este escrito no pienso hablar respecto de la culpabilidad o inocencia aparente por parte de Édgar pero enfocándonos en la versión que él nos plantea, vamos a hablar de cómo lo trató la justicia estadounidense y cómo ésta no tuvo interés alguno a respetar los derechos que tenía como persona, y fue tratado como si no lo fuera.

El objetivo que tengo con mi ensayo es, primeramente, explicar a la gente que tiene derechos, cuáles son, cómo los puede defender, y que comprenda que no se los pueden quitar, enfatizando el derecho al debido proceso.

Y, por otro lado, narrar un poco el trato que le dio el gobierno de Estados Unidos al ciudadano mexicano Édgar Tamayo, quien era un ilegal en dicho territorio, se encontraba indefenso y no recibió el trato digno que merecía, no se le trató respetando sus derechos humanos. Es una manera de concientizar a la gente parta alzar la voz como sociedad y exigir un cambio y un trato más digno para todos, que se respeten nuestros derechos humanos.

El caso de Édgar debe servir como ejemplo de lo que no nos puede volver a suceder.

Para proceder hay que explicar lo siguiente, ¿qué son los derechos humanos?

En concordancia con lo que afirma la Declaración Universal de los Derechos Humanos, son todos aquellos derechos que son inherentes al ser humano por el simple hecho de serlo, los cuales son los valores más preciados y necesarios que tenemos para tener un pleno desarrollo de nuestra persona. Algunos de los derechos humanos más importantes que tenemos son el derecho a la vida, a la libertad, a la salud, y, además, contamos con otro derecho humano llamado de la siguiente manera: derecho al debido proceso.

Este derecho se refiere a que todos debemos recibir un trato justo por parte de las autoridades, que todo actuar por parte de la autoridad se ajuste a las reglas, que se haga como debe ser, mediante etapas específicas, desahogo y admisión de pruebas, derecho a una defensa, y como es en este caso, a una asistencia consular, luego de que era un mexicano en territorio norteamericano, y que, encima de todo, no hablaba inglés.

A Tamayo se le violaron una serie de derechos humanos en el pequeño resumen que relaté de su caso, y se le violaron los más preciados, los cuales son 5 y los voy a profundizar a continuación.

El derecho humano que considero más importante para cualquier persona es la libertad. Habrá quien afirme que es la vida, pero en mi opinión, ¿sin libertad, de qué sirve vivir?

Este mexicano sufrió 20 años en una prisión de Estados Unidos, siendo privado de su libertad prácticamente sin entender qué sucedía, de qué se le acusaba, sin pruebas en su contra, etc. Solamente lo quisieron detener porque “le tocaba”, por el simple hecho de verlo mexicano y contaba con nulas posibilidades de defensa legal.

Y ahí procedemos con otro derecho que se le violó, el derecho a la no discriminación. Poniéndonos en el lugar del policía que lo detuvo, su pensamiento pudo haber sido algo así, siendo imaginativos:

“Necesito detener a alguien por el robo que ocurrió en la calle Anderson, necesito un culpable. Mira, ahí van caminando unos mexicanos, son los culpables perfectos, ¿a quién le va a importan un par de mexicanos?”.

De ahí su detención, y, posteriormente, tras el homicidio del policía en cuestión, las autoridades no tuvieron reparo en acusar a este mexicano por asesinar a su compañero: “Pues, ya está aquí, no entiende nada, no sabe nada, ni siquiera habla inglés, ya tenemos nuestro culpable”. Claro, esta es una mera suposición de cómo lo pudieron haber planteado los oficiales.

Otro derecho humano que tenemos todos los seres humanos es el derecho a la dignidad, y aunque es muy difícil darle una definición, ya que puede conllevar aspectos religiosos, ontológicos, éticos, etcétera, pero es importante darle una dentro de este ensayo, y me quedaré con la siguiente:

 “Valor único e incondicional que reconocemos en la existencia de todo individuo independientemente de cualquier cualidad accesoria que pudiera corresponderle” (Torralba citado por De Gasperín, 2006).

Esto va de la mano con el derecho a la no discriminación, pero se distinguen en que la no discriminación es el trato que se te da de acuerdo a tus condiciones físicas o ideológicas, y la dignidad es el respetar tu honor y tu condición de que razonas y que tienes derechos, de que existes como ser humano, es respetarte.

Si utilizamos la definición anteriormente citada, podemos darnos cuenta que a Édgar tampoco se le trató con dignidad, no se le trató de manera honrosa y como ser humano que es, no se le respetó, sino que se le violentó desde el primer momento su dignidad, se le violentó por completo y no se le permitió llevar una vida digna, como ser humano racional que es, con todos los derechos que se le deberían haber respetado.

Continuamos, y luego del relato respecto de su caso, y repitiendo lo que establecí previamente, otro derecho humano contra el que se atentó fue el derecho al debido proceso.

Desde un inicio, lo detuvieron al azar y sin argumentos imputándole un robo, y posteriormente le imputaron un homicidio al policía que lo detuvo.

No recibió asistencia consultar por parte del gobierno mexicano, traductor porque no hablaba inglés, no supo entender lo que se le decía y preguntaba, se le aplicaron pruebas y las mismas probaron su no culpabilidad, se le condenó sin explicación alguna y se le tuvo “secuestrado” durante 20 años para después ser asesinado.

Considero que no hay mayor necesidad de explicar por qué establezco que se le violó su derecho al debido proceso, ya que no lo recibió en ningún momento.

Para concluir con los derechos humanos contra los que se atentó a su persona, menciono el derecho a la vida.

Este derecho podría ser considerado por la mayoría (excluyéndome como afirmé previamente) como el derecho humano más preciado con el que puede contar cualquier persona.

¿Qué es la pena de muerte?

En propias palabras, la defino como la penalización mediante la cual, por haber cometido un delito, el gobierno en cuestión decide que debe privar de la vida a una persona, por considerarla muy violenta, de riesgo para la sociedad, porque el delito que cometió es demasiado grave como para mantenerlo con vida, u otra razón que desconozco.

Yo soy de la idea de que nadie tiene el derecho a decidir ni privar de la vida de una persona, te llames Sergio Gómez Martínez, ciudadano mexicano común y corriente, o te llames United States of America, por lo cual estoy en contra de la postura de este gobierno de mantener vigente un castigo que existe desde hace miles de años, de preservar una tradición violenta y de pensamiento precario, de seguir manteniendo las condenas a pena de muerte, especialmente cuando nuestros sistemas de justicia son falibles y corruptibles.

A Édgar Tamayo lo privaron de la vida al momento en que le aplicaron la condena de la pena de muerte. El gobierno de los Estados Unidos, en su sentir de omnipotencia y en su búsqueda de control social sobre su gente, y por encima todo, frente a sus inmigrantes, a quienes trata de la peor manera posible y discrimina al por mayor, decidió asesinarlo a sangre fría, sin respeto alguno a nada ni nadie, sin inmutarse de la crítica internacional por parte de gobiernos, de organismos internacionales y de la ONU.

Realizó este acto sin preocuparse si el mero hecho de privarlo de la vida lo hicieron ajustándose completamente a un proceso adecuado o sin asegurarse de que efectivamente era culpable del hecho del cual se le acusaba.

Esta acción por parte del gobierno de Estados Unidos ya cumplió más de 1 año, y no es el único caso de pena de muerte en contra de mexicanos a quienes se les violaron los derechos humanos; lamentablemente son cientos los casos como éste.

El 22 de enero de 2014 le tocó a Édgar Tamayo ser la siguiente vida con la que terminaron, pero quién seguirá el día de mañana o dentro de un año.

Esta vez le tocó a Tamayo, pero ya quedó el registro, no debe quedar en el olvido: su caso debe ser visto como una víctima más de la violación de derechos humanos, y que fomente la concientización social por parte de nosotros, influyendo así a nuestras autoridades para que comiencen a respetar los derechos humanos que tenemos las personas.

Los gobiernos, en conjunto con los organismos internacionales tanto privados como públicos (organizaciones civiles e instituciones intergubernamentales), debe comenzar a hacer valer la tolerancia y respeto a los derechos humanos de las personas por parte de aquellos que no los respetan, aplicándolos primero, evidentemente, de manera interna dentro de sus propios países, y posteriormente buscar influir a los demás estados, para así lograr un mundo en que a todas las personas se les respeten los derechos a los cuales son acreedores desde el momento en que nacen y hasta el momento de su muerte, e incluso post mortem.

Este caso tuvo fuerte difusión, sobre todo en nuestro país, pero realmente las actuaciones por parte del gobierno de Estados Unidos no parecen buscar frenar este tipo de sucesos, e incluso parece indiferente a ellos. Una lástima, no sabemos entonces si podría llegar a repetirse un caso como éste, pareciendo bastante factible.

Todos tenemos los derecho a la vida, a la libertad, a la salud, a la no discriminación, al debido proceso, etcétera, y nadie nos los puede quitar. Todos tenemos derechos humanos.





Bibliografía:

ADN Político. (2014). 20 datos sobre Édgar Tamayo, ejecutado en Estados Unidos. 8 de abril de 2015, de ADN Político Sitio web: http://www.adnpolitico.com/gobierno/2014/01/21/20-datos-sobre-el-caso-tamayo-el-mexicano-condenado-a-morir

Redacción Aristegui Noticias. (2014). ¿Qué hizo Edgar Tamayo y por qué fue ejecutado?. 8 de abril de 2015, de Aristegui Noticias Sitio web: http://aristeguinoticias.com/2201/mexico/que-hizo-edgar-tamayo-y-por-que-sera-ejecutado/

Redacción Excélsior. (2014). ¿Quién es Édgar Tamayo y por qué está condenado a muerte?. 8 de abril de 2015, de Excélsior Sitio web: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/01/22/939589

Asamblea General de las Naciones Unidas. (1948). Declaración Universal de los Derechos Humanos. 22 de abril de 2015, de Organización de las Naciones Unidas Sitio web: http://www.un.org/es/documents/udhr/

Francisco García Moreno. (2015). El concepto de dignidad como categoría existencial. Un recorrido del concepto a la largo de la Hª de la Filosofía.. 4 de mayo de 2015, de Revista Electrónica de la Asociación Andaluza de Filosofía Sitio web: http://aafi.filosofia.net/publicaciones/el_buho/elbuho2/dignidad.htm


Patiño, S. (2007). Auto-concepto, auto-estima, dignidad y autonomía. Material sin publicar. México: ITESM.

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